El anhelo de viajar* 1.
-Valientes son los que vuelan sentados. -
Miro
por la ventana porque escucho voces y sonidos de aparentemente, mi vecino. Lo
que se presenta ante mí: un joven arrastra una maleta. Sí, señal de viaje.
Avión. Imagino y vuelvo a sentarme en la silla de la Pc.
Pienso
un segundo, - sí, esto lo tengo que escribir.-
Empiezo
a redactarlo y siento la necesidad de armar mi viaje. Hoy, justo, tengo un parcial
mañana y estoy al horno con fritas o como leí por ahí: “estoy en el horno pero
todavía no prendieron el gas.” Fuerte. Me vendría excelente tomar un avión, y
partir a otro sitio, desconocido, otro ritmo de vida, otra v i d a. Cómo por
una simple acción de levantarme y mirar para afuera, puedo llevar eso a mi
interior y recrear la sensación de desapego, que aún no la tengo, la añoro tener.
Me cae la ficha en el hoy y, suspiro, de
nuevo a pensar en el maldito parcial. ¿Por qué no estudié antes? Siempre que lo
hago bajo presión me quiero matar y me auto pregunto eso, aunque a su vez
experimento una adrenalina enorme, diría hasta innecesaria, que me hace sacar
mi capacidad de asombro para siempre y descubro que sí puedo, que sí soy capaz
y que no todo está perdido la noche antes del gran suceso.
¡Un
brindis por el viaje que va a venir! lo siento en mí, ya me veo recorriendo
calles de algún pueblo, no sé de donde, lo que sí puedo estimar que será en
turismo porque en verano quiero ir a Santa Teresa . Lo que más me fascina de
palpitar un posible viaje en mi vida es que nunca estuve tan apta a realizarlo,
receptiva a sentir que todo lo que me pase en ese viaje sea un aprendizaje y
así me lo voy a tomar y estoy intentando tomarme la vida, como un nuevo
capítulo cada día: irrecuperable y por qué no, parte de una rueda que elegimos
disfrutar al máximo. Al final de cuentas, a eso vinimos al mundo, a pasarla
bien y gozar la vida que elegimos sobrellevar.
De
bobera demoré en el relato y me puse a chusmear el “fasebuc,” como le digo yo y
encontré esto. ¿Causalidad ? ¡Un poroto!. Buenas noches.
"Un
Hombre necesita Viajar. Por su cuenta, no por medio de historias, imágenes,
libros o televisión. Lo necesita por sí mismo, con sus ojos y pies, para
entender lo que es suyo. Para un día plantar sus propios árboles y así darles
valor. Conocer el frío para disfrutar el calor, o al revés. Sentir la distancia
o el desabrigo para estar bien bajo su propio techo. Un Hombre precisa viajar
hacia lugares que no conoce para quebrar esa arrogancia que nos hace ver el
mundo como lo imaginamos, y no simplemente como pudiese ser. Que nos hace
profesores y doctores de lo que no vimos, cuando deberíamos ser alumnos, y simplemente ir, sentir y ver"
- Amyr Klink


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