Rabbia


                                 ¿Cómo sería la vida sin el enojo?
Creo que es un motor de cambio interesante a observar, 
porque siempre que sentimos esa sensación, detectamos cosas, algo vibra y nos alerta de que hay desagrado, algo que no digerimos, algo que
no.
Y cuando pasa...podemos aprender y ver, ahora con distancia,
qué 
nos generó enojo,
qué
se movió adentro
qué
es eso que hace ruido
porque quebranto alguna ley profunda y enraizada
de nuestro ser.

Revisar.
Una de las funciones del enojo, es esa.
Poner en tela de juicio lo que creíamos de nosotros mismos.
Volver a revisar ideas de no hace tanto tiempo atrás.

Las más traviesas y rebeldes,
habitan casi de por vida en el subconsciente
más cercano
a la realidad cotidiana;
sin embargo,
el enojo las sacude con tanta fuerza
que el torbellino que éste desata
las hace dar grandes brincos
por la biblioteca,
entre las hojas de los libros,
por el aire,
por el túnel infinito e inabarcable del ombligo,
por la cucha del perro
sí, hasta ahí traspasan límites
y a la vez, los desacatan.

¿Será que el enojo es un chanta que nos intenta mostrar
que ya no somos niños? 
¿Que el berrinche ya fue?
¿que el impulso descenfrnado y loco
acompañado de un mensaje por la vía más actual que elijas 
también muestra inmadurez?
¿y que el enojo cara a cara es el que tiembla y atemoriza
a cualquier ser?


¿ O que crecemos en un montón de cosas, pero justo en el model a seguir para con los pequeños,
fallamos?

Por que si nos detenmos un instante a recrear un enojo de un niño o niña,
dura muy poco.
Un ratito. 
¿Tres minutos o menos?
Sin embargo los enojos de los adultos, duran muchísimo, incluso años, incluso
la mismísima eternidad.

Me da tristeza pensar en esas personas 
que dejan de hablarse con sus familiares,
con sus seres queridos 
que algún "ratito" fueron cercanos
y que ahora 
por el enojo
y todos sus condimentos,
ya no están.

Quedan en la memoria,
quedan en una foto,
quedan en el recuerdo constante que llega gracias a
un aroma,
una comida,
un paisaje,
una persona similar a esa
que nos marcó,
que dejó huella
que por algo,
nos enojó.
Y si hubo enojo, hubo amor.


Y el amor no tiene fecha de vencimiento.
Queda
como todas las cosas que nos atraviesan
en el corazón y en la piel
tatuado.





Comentarios

Entradas populares de este blog

"Recuérdame", sobre peli Coco

Una mirada canina *

Es una lástima que no estés conmigo