Written by: Luci & Cat.


JUANA LA CUBANA

Huí de cuba y llegué a Miami, en busca de mi hermana, que se fue hace años, en busca de nuevos horizontes. El Lázaro me había dejado, y esa fue la gota que derramó el vaso para emprender el viaje, que hace tiempo, rondaba en la cabeza. Luego de una larga travesía, con el corazón en la garganta y miedo a morirme en el intento, llegué a Miami, sanita y salva gracia’ a dió.
Iba caminando por las calles y de pronto, me paré a ver un televisor en la vidriera; estaban pasando el famoso escándalo de las Miss Universo, no lo podía creer!! Todo tan distinto a mi país, todas barbies de plástico, con una sonrisa de mentira en sus rostros, hablando estupideces y superficialidades, peleando por una corona insípida y sin significado real.
En ese momento, miré a mi alrededor, y me sentí extraña y perdida entre esa gente desconocida para mi. Sin embargo, a lo lejos divisé una cara que me era familiar, sentada en un bar, tomando un mojito, allí la vi, era ella, cabello castaño, aros grandes, blusa naranja y un aspecto que no podía disimular su origen cubano, entonces, corrí hasta allí y grité: ¡¡¡ ISABEEEL !!!

-Juana: cómo tú has estao cariño? No te imaginas lo mucho que te estuve extrañando y necesitando este último tiempo!
-Isabel: también yo, deseaba que vinieras, no me lo puedo creer que estés aquí Juana, en Miami. Al fin te decidiste.
-Juana: siempre estuve por venir pa aquí, sabes bien tu, es que el Lázaro me hizo darme cuenta de muchas cosas..entre ellas nuestra relación, y nos dejamos. Me dolió mucho y bueno, aquí estoy. Vámonos a ponernos al día pingaa y comemos una ropa vieja! que tengo un hambre loco!
-Isabel: anda vamos, y así te presento a un par de amigos.

Con mi hermana nos fuimos a la casa del lucho, uno de sus amigos. Había uno
que estaba guapísimo, cubano, conocido como El Tito, por la comunidad de exiliados de Cuba. Con el tiempo formé fuertes lazos con los amigos de la Isa, que ya eran unos compádre!
-Andáa aceere, venga que ya viene la guagua.-
3 meses después, Juana reflexionó: (voz enof)
A pesar de estar pasando tan bien en Miami, tener otras comodidades y bienes materiales, las raíces pesaban, los recuerdos flotaban mi mente y los sentimientos hacía mi Cuba querida no desaparecían, sino que aumentaban día a día.
Por eso, una tarde, harta de la hipocresía y ceguedad de la gente de esta cultura de masas idiotizadas y la carrera consumista de la cuál yo también estaba formando parte, le dije al Tito, -vámonos pa Cuba.-
Mi hermana estaba de novela y de ninguna forma sintió que yo la abandoné, sino todo lo contrario, si yo estaba bien, ella estaría mejor, y con estas palabras, fue nuestra despedida.
-JUANA: me prometes que estarás bien tú cariño?
-ISABEL: claro que sí, ni lo dudes. Miami no es para ti, Cuba te espera.
-JUANA: siempre estaremos juntas cierto? Te quiero mucho chica!
-ISABEL: siempre Juana, siempre. Te quiero mucho hermana.
Con los años comprendí que fue la mejor decisión de mi vida; y hoy, viendo a mis hijos jugando en las calles de la Habana, pienso la suerte que tuve en poder regresar, a mi ciudad de origen, a la cual tanto extrañaba. Sé que mis niños se criarán con los valores, tradiciones y creencias, de mi Cuba querida.

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