One weekend living alone
Fin de semana de pre-verano en Montevideo. Padres ausentes en el Este del país, quién escribe, fémina de 22 años, acompañada de su hermoso cane.
El viernes empezó con baja energía, como suelo decirle a esos días en los que no nos encontramos mucho a nosotros mismos, pero de la nada, dejando de pensar, todo cuaja y se hace más fácil nuestro andar.
Al ir al club y conectarme con la clase de yoga, mientras intentaba frenar mi mente, pensé acostada en la colchoneta: "no sirve darse manija, no rinde desperdiciar esto, el aquí y ahora, Catalina despierta! ".
No sé si funcionó, lo que pude sentir es que el aire soplaba diferente cuando salí a la calle y poco a poco la sensación interna fue mutando con el correr del día.
Para el sábado a la mañana, se hizo un claro en el cielo. Es común escuchar esta frase cuando se dice: entre las nubes brilló el sol. Ese día no había ninguna nube, afortunadamente. Tremendo día de calor en la ciudad.
Fui al centro en búsqueda de un par de sandalias para el casamiento de la próxima semana. Me acompañó mi tía, y aunque le pusimos voluntad, no hay caso; mis pequeños pies se volvieron sin pareja para el viernes.
Almorcé hamburguesa que sobró de la noche anterior, muy elaborado lo mío, sí. Aquí es cuando empecé a degustar lo lindo de vivir sola. Tener un perro, que oficia de hijo cuando mis progenitores no están. (cuando están, es mi hermano menor). Es mi hijo porque, lo cuido, lo paseo, está más mimoso porque sabe que los papás no regresan pronto y también es una gran compañía - mi perro guardián. Cuando era más chica y mis padres se iban venía mi hermana. Ahora, además de que eran solo 2 noches, me manejé regiamente y tengo otra madurez que me permite confiar en mí y poder dedicarme al Beti sin la presión de "cumplir", al estar tiempo con él entiendo que la vida es fluir y encarar las cosas del presente. Resumiendo, las preocupaciones no tienen lugar cuando uno está ocupado, feliz de hacer lo que hace y al compartirlo con los más queridos. También es diferente que estoy trabajando de nuevo con niños y eso me genera una gran alegría que traspolo a los demás ámbitos de mi día a día. Sin dudas su linda armonía despierta lo más lindo que tenemos los seres humanos, y es el valor; la valoración de todo lo que nos rodea, y el valor, amor, que le asignamos a ese entorno. ¿Cómo no sentirme así? Decían los Redonditos. Hoy pued o usar su frase y encuadrarla en la pared de mi cuarto.
Otra cuestión graciosa del quedarse con "la casa sola" un fin de semana, es lo que en el imaginario colectivo se despierta con esta confesión : "mis padres se van." En mi caso, en este presente no tengo pareja, y fueron días en los que me auto proyecté manteniendo mi futura casa, haciendo las compras, ordenando, estudiando porque hice un trabajo pa la facultad, yendo a trabajar y teniendo un perro/a. Saber que uno puede y que no todo es tan "negro" si lo vemos desde una óptica distinta. Lo único que me faltó fue incursionar en la cocina, que ya me desempeñaré al momento de mudarme. Todo llega al tiempo que elegimos llegar nosotros, porque a fin de cuentas, somos los que nos llevamos en y por las riendas.
Salú de fernet
* Círculos *

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