HOMENAJE
Ojo con mi ojo de horus surgió en honor al tatuaje que llevo en mí, desde el 20 de mayo de 2011. O sea hace exactamente cuatro años, yo tenía 18 y estaba yendo a la Facultad de Humanidades. ¡Qué tiempos aquellos !
A su vez, una anécdota un tanto graciosa, es que en ese momento, había un aviso de Coca Cola en la tele que aparecía un ojo y decía:" Ojo con este ojo, ojoooo". Y me causaba mucha gracia el jueguito de palabras, y esto, sumado a que nunca fui buena para elegir mails, nicknames, ni nada que se le parezca; marchó para el nombre de mi blog!
Estaba convencida de que quería un tatuaje, luego de la mayoría de edad. (Eso no sé si es un "mito" o qué, por el tema de que siendo menor uno tiene que pedir permiso por escrito y también, cierta "autorización" de los padres; o simplemente porque tuve ganas a los meses de cumplir los 18). Busqué un símbolo que fuera importante para el momento que transitaba y decidí que éste era el indicado, porque siempre me atrajo el antiguo Egipto y también porque sentía que necesitaba una protección. El ojo me cuida la espalda, ve lo que yo no veo, lo que está detrás de mí...
Mis padres se enteraron luego que me lo hice, se los mostré y como con mi hermana había sido parecido, de que no contó, no se alarmaron casi y les gustó el diseño. Los únicos que pusieron "cara rara" fueron mis abuelos, me acuerdo tal cual, - ¿para qué se hacen eso? - nos decían a mi hermana y a mí, ahora que estrenaba el tatuaje.
Nunca me cuestioné lo corajuda que fui en mandarme sola a la casa del tatuador, que no lo conocía, pero sin embargo, era y es, amigo de un amigo de la escuela, entonces deposité mi confianza en él por esta razón. Como era 20 de mayo, cuando terminé, fui a la marcha del Silencio.
A los 18 años la verdad que no vivencié la experiencia como quizás, la movilización lo demanda. Son etapas, igualmente siempre estuve afín a lo que se reclama y el lema no cambia: VERDAD Y JUSTICIA.
El año pasado, con 21 años, fui a la marcha con mi tía. Empezó a llover apenas comenzaron a caminar quienes iban adelante del todo, es decir, madres y familiares de detenidos desaparecidos en dictatuda uruguaya. La lluvia le aportó un condimento súper nostálgico, sentimental, electrizante.
Caminar con algunas gotas en la cara, en pleno silencio, por la Avenida más ruidosa que tenemos en Montevideo, por la causa, fue algo bastante fuerte. Y acá es donde uno se da cuenta que creció, que siente, entiende, ve, analiza, está presente de un modo distinto según lo que haya vivido y cómo eso repercute en el aquí y ahora. Mi tía lloró durante algunas cuadras, cuando nombraron a un amigo suyo, que fue desaparecido.
Eso también, los parlantes diciendo los nombres completos de un por uno los desaparecidos,
y el público a coro, PRESENTE!, más la lluvia, sin dudas fue una marcha particular y mucho más que piel de gallina. Me sentía en una película, por mi edad no viví esa época de mi país,
y por eso me cuesta muchísimo entender a las personas que no van a la marcha, o peor aún,
a las que despotrican contra los derechos de los demás; porque si un día, les pasa a ellos,
a los que quieren tapar el sol con la mano,
no creo que se queden de brazos cruzados,
no creo que no reclamen ni salgan a las calles a hacer una huelga,
no creo que no dejen la vida por saber DÓNDE ESTÁN.
¿Qué tipo de persona puede obviar la historia
las raíces
la falta de moral, de humanidad,
de todo,
qué ser puede guardarse
tragarse
toda esa hipocresía
para no poder ponerse en el lugar
de los que se quedaron
sin los que desaparecieron?
Tiene que ver con la identidad, y el pueblo uruguayo, lamentablmente, aún no quiso aprobar la ley de Caducidad. Falta camino por recorrer, y como en todo, lo importante es aportar el grano de arena en el hoy.
Cuando volví de la marcha el año pasado, escribí esto:
- La caminata en masa tiene un no sé
qué, que te hace sentir parte, de alguna forma simbólica por ese
rato, somos familiares, pensando y memorando, estamos y están ahí,
hay una unidad, una causa movilizadora, valores que están solapados
en ella, y consecuentemente, en los que no asisten…
En mi caso, por mis 21 años, lo viví
desde documentales, películas…fotos, otros tantos lo vivieron en
carne propia, vaya diferencia. Igualmente seguimos siendo bloque.
Las personas que caminan, marchan, acompañan, creo que piensan lo
mismo que yo: ojalá pudiéramos colaborar, ojalá existan formas de
hacer justicia desde la humildad, la ayuda, sin esperar nada a
cambio, ojalá en algún momento de nuestra vida podamos sentir que
pusimos nuestra contribución; cual fuera que estuviera a nuestro
alcance para tener más verdad y justicia.
Los que eligen “perder” la memoria
están locos. NO EXISTE RECUERDO MÁS FUERTE QUE EL QUE CON FUERZA
QUEREMOS OLVIDAR.
Nunca es tarde para revertir las cosas,
nunca es tarde para seguir la búsqueda. Seguro nunca es tarde de
bajar los brazos. Y mucho menos tarde, para que cada ser implicado
pague su condena, aquí o en otra vida, pero lo hará.
Dejo una canción: https://www.youtube.com/watch?v=ZcAqO-cgd6g
A no bajar los brazos, ¡jamás! Ante ninguna circunstancia.
- La vida lo puede más -


Comentarios
Publicar un comentario