Racconto: "Tengo luz y tengo luna"


El sábado empezó a llover
nos movíamos de un salón a otro,
pasábamos de una emoción, a otra,
de un pensamiento a tomar aire fresco,
de sentarnos a contempla,
para luego esperar: ¿y ahora qué vendrá?

Había una línea en el formato 
y sin embargo,
nos sorprendíamos a cada segundo.

El teatro es vida
el teatro es reflejo fiel de la sociedad
el teatro es su sociedad.
¿cómo no tomarlo para hacer un poco de justicia?


 














Prestamos mucha atención, 
nos identificamos,
más que en algo particular,
en el todo.
Había soledad
y colectivo, unión.
Dos mundos que chocaban
con sus distintas demandas:
el interior
y el exterior.




Que fuera tan cotidiano
y contemporáneo
nos provocaba enojo
y otras veces,
risa.

Fue muy revelador
por las reflexiones que dejaron latentes
y movilizante,
por las sensaciones del presente.


Cargamos mochilas
y existe desnudez,
también llevamos máscaras
que no siempre se ven.





Nadie queda fuera de la red,
somos la red,
que sostiene,
que atrapa,
la red que condiciona
o permite,
que abraza
o lastima.
La red,
que tiene el poder.

Uno misma forma redes
desde aquí y desde enfrente.

Está en la lucha propia
tener la capacidad de ver más allá de la red
que tendimos
o que nos tendieron
y explorar nuestros límites,
para ser quienes tomemos la vida que queremos
y no,
la impuesta.



/23 de mayo de 2015/

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