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¿Cuántas cosas pueden suceder durante tres años? 36 meses de nuestra vasta existencia. Dicho así suena un poco más alarmante de lo que representa, porque en verdad, temporalmente se sienten como más de tres años; diría que una eternidad. Ya he dedicado un relato especial sobre qué significaba el término para mi, justamente hace tres años atrás. Y es que el 2013 fue uno de esos años que uno siente que dejaron marca, huella, dejaron vida. Los venideros así también lo fueron, y más el 2015 y aún muchísimo más (va aumentando la intensidad de lo vivido) el corriente 2016.

Si fuera una película de esas que tienen flashbacks y van, y vuelven, destacaría el momento en que fui operada. Tenía 21 años, estaba trabajando en un lugar un poco pedorro pero era mi actividad en ese momento y más o menos llevaba las siete horas y media que pasaba allí, seis días de mi semana; por ende casi todo el día. Iba a títeres y mis días libres eran los jueves, sagrados jueves. Justamente un jueves 12 de diciembre, fui con mi madre a la Médica Uruguaya porque al día siguiente, me operaban. Como ya hice un racconto especial e irrepetible de flor de acontecimiento, hoy, tres años después recuerdo con emoción aquel día como el fin de un proceso doloroso y molesto, agotador y desgastante. Eso sí que fue extenso a nivel sensorial, más nunca de reloj. Me parece que desde ese momento empecé a creer con mayor firmeza aún que el tiempo no es el que dicta nuestros momentos, sino la intensidad misma de cómo y cuándo los vivimos, de qué manera, a raíz de qué y con qué causas, consecuencias...Esa operación fue mi salvación y fue lo que necesitaba para sentirme realmente bien y terminar un año triste, sana, sin ese estorbo dentro de mi ser.
Y así fue. Si bien me asusté mucho en el proceso post-recuperatorio, pude seguir mi vida con total normalidad y dos meses después, me despedían del trabajo, otorgándome la cifra más grande que había ganado hasta ese instante, $25.000 en un cheque con mi nombre, grato. Automáticamente después de secarme las lágrimas, hice un gran paseo en bici por mi hermosa rambla montevideana y valla que valió el despedido. Luego me anoté en facultad de comunicación, volví al club después de dos años enteros debido al motivo que culminó en la operación...mucha renovación interna que se transformó obviamente, como ocurre, en externa.

Haciendo un salto temporal el 2015 me encontró conociendo muchas personas de Progreso, Canelones, y vacacioné con 17 desconocidos, 11 días en Valizas. A esta linda experiencia también la registré dentro de este libro- blog. El año después dio un giro bastante brusco y oscuro (todo lo que cuente aquí seguramente tenga ya un capítulo aparte de mi persona), luego supe que fue necesario para conocerme. De todas esas turbulencias quedaron resagios que continuaron durante el pasado verano, 2016; sin dudas de esas vivencias que quisiera olvidar, pero no se puede, ni serviría. Aprendí al tiempo, me costó la enseñanza, me rebusqué en las entrañas para saber con certeza que sí soy y qué no; nunca lo había visualizado de una manera tan clara y explícita como esa vez. Y el temblor pasó, y se unieron muchos cabos, muchísimos, uno tras de otro, como si mágicamente se hubieran puesto de acuerdo en hacerme entender hacia qué se dirigían mis devenires más cercanos...¡Un suspiro para tomar aire!

A mitad de año, encontré trabajo después de varios meses de búsqueda interrumpida. Esto marcó un antes y después en mi persona, mi madurez, mis responsabilidades, mi economía, mi felicidad...Otra vez la vida me estaba hablando casi que en una especie de susurro: es por acá, sentía esas palabras todo el tiempo al caminar. Gracias a mi fuerza y confianza ésta vez no les di la espalda y las miré fijo, les di la mano y hasta un café, las energicé y saqué adelante; o ellas me sacaron a mí, algo mutuo y poderoso. Entre tanta espiritualidad, señales, comunicación, oportunidades, bendiciones, alegría, sorpresa, comenzaron a sentirse las ocho horitas y el cuerpo demandaba movement. 

Así que siguiendo con la línea temporal, dos años después del enérgico 2014, volví a las canchas del deporte hace tan solo un mes. 

En resumen, un día como hoy pero del 2015, estaba viajando al progre al cumpleaños de una sagitariana. 
Hace dos años, terminaba mi primer año universitario, y hace tres, entraba en el quirófano para salir vivita y coleando, CAMPEONA. Así me dijo el médico al felicitarme por bancarme el asunto y hoy, puedo autodecírmelo a mí misma.
Este año me encuentra sin palabras... ¡Un nuevo respiro profundo! Con esto quiero decir que sobran porque la emoción es inmensa y eso que aún hay más. Gracias.más.por.favor. 


P.d- Recomiendo vivamente la película "Thank you more please". 
https://www.youtube.com/watch?v=Ls_SKFeJxEg


  

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