Aspetto
'Las apariencias engañan'
porque son justamente apariencias,
no la verdad.
Si ésta estuviera al alcance de
nuestra mano
ninguna persona se esforzaría por
develar el conocimiento de otra,
de desmantelar con desvelo los
centellos que la llaman hacia ese sitio,
esa incógnita.
La apariencia existe para acercarnos,
para darnos cuenta que (por júbilo) el
ser humano es extraño
y a la vez simple.
Alguien de apariencia ruda
puede parecer tosco, bruto,
insensible.
Puede, aunque no sea eso.
En ocasiones las apariencias están
allí para que corramos la cortina,
para que veamos más allá de eso que
se deja ver
y una vez estando en el plano de la
confianza,
entender allí la razón de esos
secretos,
su intención de existir con un fin.
Inconsciente, desinteresado,
dormido o acostumbrado
uno cae en las riendas del parece ser
qué...
y por breves instantes nos quedamos
mirando fijo esa parte.
Hasta que algo llame nuestra atención
y nos obligue,
por compromiso o por amor,
o por curiosidad,
o por temor,
a saber quién está detrás de esa
apariencia,
qué ser habita en esa fachada que se
muestra
qué esencia conlleva el contrario de
su apariencia.

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