De tu mamarracho



"Voy aprendiendo
de tu alegría
a ser un poco mejor.
De lejos miro
tu rebeldía,
ternura bajo el sol.

El tiempo empuja los recuerdos
pero no olvido tu color,
y en el frasquito de mi cuerpo
llevo tu aroma donde voy.

Cómo me gustan tus abrazos
esos que ayer necesité,
los dos sabemos que este lazo
es imposible de romper".



La blanqueada,
mi primer amor.

El día vuelve a estar gris
como cuando decidiste partir.
No creo en las casualidades.
Creo en todo lo que late
y me demuestra que estamos unidos.

Creo en el poder del agua
sanador,
energético,
revitalizante,
transformador
y esperanzador.

Todo eso repercute en mí
si me permito ir al compás
de la naturaleza que me habita.

Cómo no va a condicionarnos el clima
si lo más importante es el sentir.
El contacto con el aire,
con el frío o el calor,
con la humedad,
con la pesadez o neblina;
con todo lo que está ahí fuera
 en el ambiente.

Pero que dentro de cada cual
es incierto.
Si no se mimetiza
es porque no lo queremos.

Yo voy a estar siempre unida a vos,
viejita querida.
Sabelo.
Sé que lo sabés 
aunque nunca está de más decirlo.

Y sobre el otro asunto también conocés la respuesta:
va a suceder.

Te quiero con el alma
y gracias por tu compañía.
La terrenal antes,
la que me queda de por vida
ahora en el lado izquiero de mi anatomía.







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