Cuando
las hojas caen
http://www.youtube.com/watch?v=WHtGfTPfX7M&feature=youtu.be
Corría el año 2010 y estaba estudiando Derecho en el liceo Dámaso, para
finalizar y ser bachiller.
Mi tía Macarena es psicóloga y a su vez estudia en Bellas Artes la
carrera Audiovisual. Ese mismo año, su clase debía elaborar un corto como
producto final del curso. Ella, sabiendo mi pasión y cualidades para la
actuación, me llamó. Enseguida acepté, casi sin conocer el guión de la historia
a protagonizar.
Fui citada en la
Facultad y con mis 17 años acudí allí, con un poco de
miedo pero a la vez, esperanzada. En el
lugar, fui presentada como “la actriz del corto de Sara”. Conocí a Sara, me contó
brevemente su idea, me dio un guión de la historia y me pidió que lo leyera en
mi casa. También, en ese momento, me preguntó si estaba de acuerdo (hojeé de
que se trataba) y si me parecía bien acordar un nuevo encuentro para ya ultimar
detalles y comenzar los ensayos.
Quedé entre sorprendida y asustada. Sentí que tenía una gran
responsabilidad sobre mis hombros, sobre mi cuerpo entero…Era algo fuerte, pero
aun no era conciente; me dejaba ser.
Llegué a casa, le conté a mi familia, más que nada a mi madre. Me miró
con ojos saltones, como diciendo: “Estas segura que lo vas a hacer?”. Le
contesté sin titubear…”claro que lo estoy”.
A pesar de que tenia mucha actividad, (iba al liceo, al club.. y dos
veces por semana al ingles) entre una cosa y otra, el ensayo se me vino encima.
Y de nuevo a encontrarme con Sara y con Julieta, que aun no la mencioné.
Julieta era la manda más, como la profesora del curso, pero además, iba a ser
mi guía. Quien me marcaría qué ejercicios hacer, de qué manera y qué pensar
para meterme en el personaje.
El proceso fue exigente pero rendidor. Terminaba cansada, además de que
era invierno e iba tarde, a eso de las 8 de la noche empezaba y volvía a mi
casa sobre las 10 y media.
Pasaban los días y yo no caía...En la clase, el de iluminación, el
camarógrafo y los demás talleristas, comentaban sobre la fecha de la filmación,
y yo no podía creer como iba a ser tan pronto, si yo necesitaba entrenarme más.
Hasta que llego el día. Creo que ahí si estuve nerviosa. Toda la atención
estaba puesta en mí y en otras dos actrices que yo no conocía. Era una madre y
su hija en la vida real, pero también lo serian en la ficción. Yo vendría a ser
esa niña cuando crece…Aproximadamente unos 10 años después, cuando la mama
fallece. Viendo la situación, la escena armada, los libros tirados, las fotos…
una casa que no conocía, me dio una
sensación extraña. Fue recién en el “lugar de los hechos” que de a poco me fui
metiendo más. Esto sin dudas fue gracias a Julieta que siempre estuvo al firme,
no me descuidó ni un minuto para que yo no me desconcentrara.
No recuerdo la fecha con exactitud, pero fue cerca del natalicio de
Artigas. Me levanté temprano, muy temprano a eso de las 6 de la mañana. Me
pasaron a buscar en auto y fuimos a la casa de Julieta (donde se llevaría a
cabo parte de la historia). Grabamos, no muchas veces porque no tenía diálogo,
era algo mucho mas profundo que carecía de palabras… Había mucho silencio y yo
ahí, sentada en el sillón, pensando en mi mama, en Cristina.
Se me hacia muy difícil imaginarme la vida sin ella, era algo impensable.
Trataba de traer imágenes feas a mi mente, de dolor, de soledad, rostros de
tristeza pero no conseguía sentirme sin ella; sola. Porque en la vida real la
tengo y si no fuera por este corto, no lo hubiera pensado jamás que podría
perderla.
Estaba muy salado. Por esa razón me requería un esfuerzo mental, además
del físico. Mis movimientos para con la cámara no eran para nada complejos, el
tema era mantenerme hacia adentro y que a su vez, se viera reflejado en mis
gestos.
El primer día de rodaje llegaba a su fin. No para relajarme ni nada por
estilo, ya al otro día tenia que madrugar para ir al muelle de Punta Carretas a
tirar las cenizas. En esta ocasión fui en ómnibus, al bajar encontré a Sara,
apurada porque “se hacia tarde” y eran recién,
las 7 de la mañana. Arribamos a destino. Nos esperaban los demás
talleristas, mi tía no pudo ir.
Fue mucho menos tiempo el que demoramos, pero fue más fuerte que la
escena en interior, dentro de la casa. El mar tiene ese no se que de la
nostalgia, los recuerdos…la muerte.
Finalmente, quedó pronto! Me
invitaron con sándwiches y algo de tomar. Obviamente, creo que está de más
decirlo, fue por amor al arte, no lo hice por dinero ni mucho menos. Sabía que
me serviría para mi futuro en el teatro o en el cine, quien sabe. Era una
oportunidad y la supe aprovechar. Hoy, en el 2012, pienso enviar el dvd a algún
conocido, moverme, hacer algo con eso, que desde hace 2 años me cambio un poco
la visión de la vida misma.

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