Reflexiones before summer






Un año atrás (el 22 de diciembre de 2016) hice una mini columna en Trazos sobre este tremendo mensaje, mucho más que una 'publicidad...' De hecho creo que no tiene nada de comercialización, sino, su contrario.
O quizás sí es una invitación a comprar e invertir en lo sensorial, en lo tácito y real, en lo que late en cada ser. Cada ser es cada niña y niño y cada persona adulta, no olvidemos que la edad es un mero número que nos aparta temporalmente en años mas no en lo elemental o primordial, que es el amor.
Y dicho así, a primera 'leída' suena meloso, cursi, o hasta pacífico; me quedo con esta última palabra, pacífico. Si de profundidad se trata, humildemente me considero una gran idónea en el asunto y no porque sepa bucear ni mucho menos, sino por el efecto de mis textos en mis vínculos más cercanos. También en los no tan cercanos, pero esos siempre escatiman un poco en cuanto a expresividad se refiere. Cada cual a su puesto o lo que es lo mismo, es libre de manifestarse a su manera. Como decía, a lo largo de mis últimos años he comprobado en carne propia la felicitación externa de lo que emana amorosamente adentro. ¿Qué quiero decir con felicitación? Regocijo, miradas iluminadas y sorprendidas, y vivaces, agradecidas, y expectantes, y de nuevo, sorprendidas.
Es tal el alcance de la palabra que de solo escribirlo ya está llegando a las entrañas. Debe ser por eso que disfruto tanto compartir mis pensamientos, porque es un gesto sanador para conmigo misma y en consecuencia, lo es para el mundo que me rodea, que es mi casa, que son mis pares, y los desconocidos, también.
Volviendo a la idea de lo pacífico del amor y estrechamente ligado a este video en cuestión, cuando lo vi me reí mucho y también me conmovió. Está pensado de forma excelente y que los niños sean los conductores del hilo de la historia que se cuenta, es un sacudón impresionante de lo que el presente nos demanda: que estemos presentes y dejemos de hacer, presentes. Subrayo estemos porque la presencia es irremplazable, así como el tiempo compartido con los hijos/as, sobrinos/as, ahijados/as; sobre todo con los hijos/as, que si viven bajo nuestro mismo techo van a sentir la repercusión de nuestra ausencia o de nuestra 'culpa' de no estar, transformada en algo material.
Suena fuerte, sí, lo es, no creo que hablar lindo y suave sea una opción en cuanto a crianza, valores y ejemplo para con los pequeños se trate. Fui educada en un hogar que me enseñó que lo económico va y viene, y al fin y al cabo encuentra su solución, y que si no hay un respaldo y contención que haga pasar mejor ese temblor, no hay nada.
Lo mismo pasa con el amor de pareja, con el amor en la amistad. ¿De qué se sostiene un vínculo cuando todo marcha mal? ¿De flores, bombones y cenas a la luz de las velas? ¿O de el estar codo a codo ahí, presente para ese otro que elejimos amar?
Con los niños es exactamente igual. Y mucho más importante detectar a tiempo nuestros comportamientos, porque les estamos diciendo qué está bueno hacer y que no está tan bueno. De grandes, las imágenes de nuestra infancia vuelan muy cerca de la cotidianeidad inmediata y en cualquier momento del día que elijamos relatar una anécdota o bajar una idea a tierra, sabremos de qué estamos hechos. De lo que mamamos, de lo que papá nos mostró, de lo que los abuelos nos mostraron, de todo lo que registramos en nuestras retinas y en nuestros corazones infinitos.
Estamos hechos de educación, y qué feo se siente cuando estamos frente a alguien que denota en seguida, en muy pocos gestos o palabras, u opiniones, que careció de ella. Y no me refiero a la educación formal de asistir a un centro de enseñanza, me refiero a la casa, la familia.
Esa es la clave de este video, el saberse parte fundamental del futuro de nuestros niños y niñas, que un día van a ser jóvenes, adolescentes, y luego, madres y padres, en un ciclo que no tiene fin, reproduciendo (o no) todo lo vivenciado en una etapa clave como lo es la infancia.

A cuatro días de celebrarse la noche buena y posteriormente la navidad, tuve ganas de compartir este momento vivido en la radio.
Parece increíble el paso del tiempo y en casi todos mis posteos recurro a destacar este concepto. Estoy muy agradecida y orgullosa de haber llegado a Radio Pedal, de haber conocido a personas increíbles y de haber tenido la posibilidad de empoderarme con mi grano de arena, mis aportes, mi visión de las cosas y el mundo, y del mundo de las cosas.
La navidad para mí carece de sentido como bien podrán escuchar en el audio y como escribí hace cinco años atrás sobre lo que me pasa cuando el calendario y el año llegan a mediados de diciembre.
Me gusta mucho celebrar fin de año, de eso estoy convencida y segura.
Para el próximo 2018 auguro continuar trazando vivencias, experiencias y transitares del camino que elegí, de los rumbos que pueda tomar de aquí en más y de las nuevas aceras que recorra a partir del primero de enero. Siempre receptiva a las sorpresas que encuentre, así como también a las señales emergentes, a las que quizás nos es más difícil notar o percibir, pero que allí están, presentes para cuando las querramos recibir.

Salú pra tutti,

Cat *





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