Fugaz-mente
Ayer de noche vi una estrella fugaz.
De tan veloz no pude esbozar ningún
deseo.
Le conté a mi padre que se encontraba
cerca mío y me dijo: “pedí tres deseos igual”.
Y allí me embarqué en mis plegarias.
Que así sea, Namasté.
La inmensidad de la naturaleza
provoca silencio en mis comisuras.
La playa con el cielo, el mar, las
dunas,
lo agreste, las casas y los caminos,
las huellas en la arena, y nosotros.
El cielo con su vía láctea.
Lo fugaz como mero reflejo de nuestros
días y momentos.
Fugazmente no me da tiempo para
racionalizar lo que acontece.
Ese fenómeno que nos toma por sorpresa
en pleno cielo despejado
es un regalo muy preciado para quienes
lo percibimos.
Por h o por b debíamos
verlo, en ese instante en que se sucedió
y no
en otro.
Tomarlo
como señal de la vida para hacer foco en este momento
sin
ansiar ni premeditar
el
siguiente.
9 de marzo 2018

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